POR PEPE MONTESERÍN, CRONISTA OFICIAL DE PRAVIA (ASTURIAS)
Los hay que consideran a Joaquín Sabina buen poeta, y a Serrat, siendo, por supuesto, mucho mejores que Dylan, que carece de ese don; tampoco le llamó Dios para el de narrador; bardo sí, fue un grandísimo bardo ambiguo que valía lo mismo para un roto que para un fruncido: “En la mañana tintineante te seguiré”, decía al señor de la pandereta; “In the jingle jangle morning i’ll come following you”. Similar a lo de Dylan con el Nobel de Literatura fue lo de Cohen con el Príncipe de las Letras (lástima por Jerónimo Granda); en el caso de Cohen, porque “su poesía y su música se funden en valor inalterable”, en el de Dylan “por haber creado nuevas formas poéticas en la canción americana”, y darán el Nacional de las Letras a José Antonio Ochaíta por haber aportado a la rumba el Porompompero y escogido el poder emocional de la jitanjáfora entre todas las flores.
Fuente: http://www.lne.es/